41- ACEPTAR TODAS LAS PARTES DE TI MISMO PARA TENER SALUD Y EXITO

Mírate en el espejo y di: “me amo y me acepto tal y como soy”.

¿Qué es lo primero que te viene a la mente?

Observa cómo te sientes.

Quizás sea esto que sientes el centro de tu problema.

Lo más importante del proceso de sanarnos o de integrarnos en el todo es aceptarnos totalmente a nosotros mismos, con todas nuestras partes. Aceptémonos cuando actuamos bien y cuando no lo hacemos tan bien. Aceptémonos cuando nos asustamos y cuando demostramos nuestro amor, aceptémonos cuando nos comportamos como tontos y cuando nos mostramos brillantes y creativos. Aceptémonos cuando fracasamos y cuando ganamos. Todas estas son facetas de nosotros mismos, son caras, apariencias y dimensiones de nosotros mismos.

La mayoría de nuestros problemas vienen de rechazar partes de nosotros mismos porque no nos amamos total e incondicionalmente.

Si no te amas de forma entera y completa es porque en algún momento aprendiste a no amarte, pero puedes desaprenderlo empezando a ser amable contigo ahora mismo. Aceptando todo lo que has creado para ti mismo/para ti misma.

Que la mirada que echemos sobre nuestro pasado no sea de vergüenza ni arrepentimiento. Miremos al pasado viendo en él la riqueza y la plenitud de la vida, porque sin esta riqueza y esta plenitud no estaríamos hoy aquí.

Tú no puedes arrepentirte de tu pasado, de las decisiones que tomaste en el pasado, porque en aquel entonces tú eras de otra manera, no tenías los aprendizajes hechos que tienes ahora, tenías limitaciones, tenías obstáculos, tenías otras características en tu vida, y no puedes ver el pasado desde los ojos con los que lo ves ahora. Por eso tienes que aceptar todo tu pasado, porque allí tenías unos impedimentos que no los tienes ahora.

Cuando nos aceptamos totalmente nos convertimos en seres completos y sanos.

A cualquier sitio que vayas  y con quien quiera que te encuentres, allí hallaras tu propio amor esperándote para que te ames a ti mismo.

Estamos en la infinitud de la vida donde todo es perfecto, entero y completo. Tenemos que convencernos que donde estamos todo es perfecto, entero y completo. Somos uno con la fuente y seguimos el sendero de la acción correcta y actuamos siempre según este principio, según la circunstancia de nuestro momento.

Escojamos nuestros pensamientos para que se armonicen con todo lo que es supremo y de alegría para nosotros. Nuestra calidad de vida refleja este estado en el que hoy queremos estar.

Repite todo lo que puedas: amo la vida y me amo, en cada momento estoy a salvo, todo está bien en mi mundo. Me amo y me acepto exactamente tal y como soy. Me apoyo, confío en mí y me acepto allí donde esté. Puedo existir dentro del amor de mi propio corazón. Me pongo la mano en mi corazón y siento el amor que hay en él. Sé que en mi corazón hay mucho lugar para aceptarme tal y como soy aquí y ahora. Acepto mi cuerpo, acepto mi peso, acepto mi estatura, acepto mi aspecto, acepto mi sexualidad y mis experiencias, lo acepto todo de mí.

Acepto todo lo que he creado para mí misma/para mí mismo, acepto mi pasado y mi presente, acepto todo lo que estoy viviendo ahora. Estoy dispuesta/o a dejar que mi futuro suceda, acepto dejar ya que venga a mí todo lo que deseo. Soy una expresión única, divina y magnifica de la vida y me merezco todo lo mejor de lo mejor, y lo acepto para mí, ahora. Acepto los milagros, acepto sanar, acepto que estoy a salvo. Y sobre todo, me acepto a mí misma/o. soy un ser único y valioso y me aprecio como soy. HECHO ESTÁ.

Repite esto todas las veces que quieras todos los días, cópialo para que se te quede grabado.

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