46- DEL CUERPO DE LAS PERSONAS EMANAN RADIACIONES QUE REFLEJAN SU ESTADO DE SALUD

Del cuerpo de cada persona emanan radiaciones que reflejan su estado de salud. Pero cada persona también emite radiaciones más sutiles que son las de su estado de ánimo y las de sus pensamientos. Y estas radiaciones que enviamos a los demás pueden ser conscientes o inconsciente sin que nos demos cuenta de ello.

Cada uno de nosotros estamos rodeados de las radiaciones que emanamos y que forman una especie de aura en torno a nosotros. De hecho, tenemos una imagen de luces y de colores que nos envuelve y puede resultar visible para un clarividente. Un clarividente puede  comprobar una visión agradable si se trata de personas inteligentes y positivas, pero puede recibir una visión opaca y desagradable cuando se trata de personas poco evolucionadas.

Cuando las radiaciones del pensamiento son constructivas y positivas, proporcionan salud al cuerpo y favorecen un estado de ánimo de armonía y serenidad. Los seres humanos vivimos entre fuerzas enfrentadas que nos zarandean en todas direcciones, pero si nuestros pensamientos lo enfocamos a las cosas que nos construyen y son positivas, entonces entraremos en un estado de armonía, bienestar y serenidad. Pero si, por el contrario, las radiaciones que emitimos son negativas, su efecto en nosotros será el opuesto y se producirán enfermedades, confusión y discordia, con uno mismo y con los demás.

Para conseguir obrar a distancia con el pensamiento es importante que cuides tu propio estado,  el estado de tu cuerpo y tu estado psíquico, y sobre todo, el estado espiritual, ya que tanto tus pensamientos, tus emociones, el estado de tu cuerpo y tu evolución espiritual influyen sobre las personas a las que se dirigen los pensamientos.

Es una obra santa enviar pensamientos de curación a las muchas personas que sufren en la soledad de sus casas, en los hospitales, en las clínicas o en los asilos de mayores donde viven olvidadas muchas veces. Son personas cuyos males a menudo no son comprendidos y que son dejadas de lado por aquellos que deberían cuidarlas con amor y gratitud. Estas personas que viven en la soledad, en la mayoría de los casos, son conscientes de ser una carga, y esto les causa un sufrimiento en su cuerpo y a nivel moral.

Aunque no conozcáis a estas personas que viven en soledad, les llegara igualmente vuestra vibración de simpatía, de esperanza y de fe, y se aliviaran sus sufrimientos. Además cuando las obras de ayuda a los demás se hacen desde el corazón y con sentimientos es algo que se valora mucho a nivel espiritual, es la obra más grande que se puede hacer y pones al universo en deuda contigo que hace que te llenes de bendiciones.

Procura emanar radiaciones de pensamientos positivos, de gratitud y de amor, porque así sanaras tu cuerpo, equilibraras tu estado emocional y podrás influir en el bienestar de otras personas.

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