52- EL ARTE MÁS BONITO DE APRENDER QUE NOS HACE TANTO BIEN

El arte más bonito y maravilloso es hacer el bien a través de aprender a pensar bien, pensar con claridad, con nitidez. Este es el arte más importante que puede practicar el hombre porque, además del bien que puede hacer a los demás, pensar bien también tiene consecuencias benéficas para tu vida.

Es una necesidad pensar positivamente; si reflexionamos sobre los beneficios que crea pensar positivamente y los graves daños que acarrea pensar equivocado, pondríamos nuestro mayor empeño en disciplinar y entrenar nuestra mente para pensar bien.

La eficacia de la ayuda que le aportas a los demás con tu pensamiento positivo no solo está en tu elevación espiritual, sino, sobre todo, en el amor con que lo ofreces. Cualquier persona normal puede aportar una gran ayuda si pone en ella todo el amor de que es capaz.

Pensar bien te aporta una fuente de salud y serenidad, y la salud y la serenidad son factores muy importantes para la vida en la tierra.

Los beneficios de pensar positivamente son numerosos, pero por encima de todos, el beneficio más grande es la alegría de sentir en uno mismo la armonía de las vibraciones de una dimensión  más elevada. Cuando piensas positivo sientes la verdadera alegría, en cambio, la alegría es desconocida para los que están dominados por los pensamientos negativos y banales, que viven una vida atormentada y angustiada.

Al pensar de forma positiva se evitaran las desgracias que el pensar negativo acarrea en todos los planos de la vida del hombre, porque afecta a nivel de tu cuerpo físico, el psíquico y el moral. También es necesario pensar bien para no perjudicar a los demás con nuestros pensamientos.

Nuestra misión es ayudar, y pensar positivamente es irradiar pensamientos de luz a los que están cerca de nosotros y proyectarlos a los que se encuentran lejos, sobre todo a los que necesitan ayuda.

Pero para poder gozar de los beneficios que aporta pensar positivo, debemos tener mucho cuidado y vigilar que no entren en nosotros pensamientos nocivos y, si por un descuido pensamos mal, entonces no permitir que se queden los negativos ni por un momento, hay que expulsarlos apenas nos demos cuenta, y cambiar hacia lo positivo.

Hay que creer firmemente en el bien, porque el bien siempre vence, como la luz sobre la sombra.

No hay que crear males imaginarios ni consentir nunca pensamientos negativos. Hay que irradiar pensamientos de luz y de amor a nuestro alrededor.

La mente de las personas es un instrumento maravilloso pero debe ser dominada y usada con sabiduría, de lo contrario, puede llegar a causar graves problemas tanto en el Alma como en el cuerpo.

Somos igual que nuestros pensamientos, que modelan tanto nuestro cuerpo como nuestra parte anímica. Cuando nos vemos asaltados por ideas tristes es porque nos hemos dejado invadir por un veneno mental que debe ser combatido con el antídoto adecuado; lo mismo que el fuego es eliminado con el agua.

Cada uno cultiva en su mente y en su corazón semillas que se desarrollan a lo largo de la vida, y producen frutos de su misma especie. Toda acción y toda vida son el producto de un pensamiento anterior.

Las ideas negativas nos invaden solo en función de nuestra capacidad para dominar el pensamiento. Continuamente estamos construyendo y destruyendo con nuestro pensamiento, aunque no nos demos cuenta. Saber dominar nuestros propios pensamientos es un gran arte que se aprende ejercitándolo con constancia, y siendo perseverante.

El que se lamenta de su situación y echa la culpa de sus tragedias a los demás, no es una persona normal, es una deformación del hombre que Dios ha creado.

Hoy somos lo que pensamos ayer, y mañana seremos lo que pensamos hoy. Solo tienes que examinar como es tu vida hoy para ver el estado de negatividad o positivismo que había en tus pensamientos del pasado. Nuestra vida está tejida con el hilo de nuestros pensamientos, y nos ocurre siempre lo que creemos que nos va a ocurrir. Por la ley de causa efecto, el convertir los pensamientos en acciones se produce de forma gradual poco a poco, si se produjeran todos al mismo tiempo, nos aplastarían.

Dado que el cuerpo es producto del alma, no es de extrañar que un alma enferma sea la causa de un cuerpo enfermo. No hacemos caso a nuestra alma, a nuestro ser, no hacemos lo que deseamos hacer. No podemos esperar que las funciones de nuestro cuerpo sean normales cuando los pensamientos que constituyen nuestro cuerpo, son anormales. Cuando se altera nuestro interior es porque nuestra mente esta alterada. Si en nuestro interior reina la armonía, esta se refleja también en nuestro exterior.

Del mismo modo que protegemos nuestras casas contra los ladrones, debemos aprender a protegernos de los pensamientos enemigos y de las emociones que nos hieren. Debemos expulsar los pensamientos negativos de nuestra mente y neutralizarlos con sus contrarios para evitar el sufrimiento y el daño que producen.

La calidad de los pensamientos determina nuestra calidad de vida. Nadie puede elevarse si sus pensamientos son malos o son indignos. Es muy importante conservar un modo de vida sano, alegre y optimista. Elige pensar de forma positiva, encontrando siempre el lado de aprendizaje y el lado bueno a todo lo que vives.

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