54- LOS ACTOS QUE CAUSAN ENVEJECIMIENTO Y ENFERMEDAD

En las vidas pasadas de todos, y en la vida actual, los traumas físicos y mentales (espirituales), son solo una parte de las manifestaciones de la vejez. Las personas que eligen ir de victimas están eligiendo ser viejos.

Los fracasos que tienes en la vida pueden generarte un trauma si te los tomas en serio. Los fracasos no deben tomarse en serio. Si quieres sentirte vivo no debes tomarte en serio los fracasos, si lo haces te verás viejo, te hará envejecer.

Somos lo que pensamos, somos lo que sentimos, y como actuamos. Y si elegimos ser víctimas, elegimos ser viejos. Es parte de tu libre elección, porque también podemos decidir ser vencedores en la vida.

Hay mucha gente que dice: ¡¡“solo hay dos cosas en la vida con las que puedes contar, la muerte y los impuestos”!!, esta es la mentalidad de la gente dormida, son como muertos vivientes, se sienten mal y aunque todavía caminan  y respiran, pero están viejos y medio muertos, son los muertos vivientes.

Cada vez que alguien señala con el dedo a los demás por sus problemas en la vida, mueren un poco todos los días. Los que tanto critican y juzgan van envejeciendo a pasos agigantados cada día.

Esto es a lo que nos estamos enfrentando en este planeta ahora mismo, los demonios oscuros “caminan” por la tierra alimentando a sus presas (a todos los habitantes de  la Tierra) con una dieta de miedo, negatividad, fatalidad y pesimismo. Y como resultado de esto, los que no pueden vencer estas energías tan dañinas (que son los dormidos) no pueden progresar en su vida ni ser responsables de su propia felicidad.

La mayoría de las personas se pasan la vida reaccionando en base a los traumas pasados, en lugar de cerrar esas puertas y vivir el presente y crear su felicidad futura a través de objetivos y metas constructivas, como Dios les ordenó que hicieran.

Lo que más contribuye a la vejez son las traiciones y la maldad, las personas que cometen traiciones o vulneraciones contra su familia o amigos son los que más envejecen. Estas infracciones o pecados cometidos se esconden dentro y nunca se enfrentan ni se responsabilizan de ellas. Actuar con esta maldad es lo que mayor efecto tiene sobre la espiritualidad de una persona y sobre su propio cuerpo físico.

Cuando uno hace cosas malas a los demás y no compensa el daño, comienzan a olvidar a esas personas y justifican su infracción diciendo por ejemplo: “se lo merecía porque es un idiota y le está bien merecido”, y justificaciones por el estilo… y eso es otro clavo más en su ataúd que les hace envejecer muy rápido. Estas personas justifican el pecado cometido contra su amigo o su familiar y luego intentan olvidarse de esa persona para vivir con el pecado. Pero eso tiene un precio porque al vivir así se pierde el amor y al fuerza vital, cuando esto ocurre se pasa a ser espectador de la vida en lugar de participante, dejas de vivir para contemplar la vida, viendo como los síntomas reales de la vejez pasan ante tus ojos.

Y así vemos hoy día a muchas familias que están distantes, y vecinos que no se hablan. Estas justificaciones nacen de la cobardía, y cuantas más infracciones se cometan contra los demás sin responsabilizarnos de los hechos, menos fuerza de vida tendremos y terminamos viviendo en el tono más bajo, en la vibración más baja de la vida, y eso no es vivir, eso es morir, tanto en el plano físico como en el espiritual.

Hay personas que cometen grandes pecados o infracciones, pero otras personas van cometiendo pequeñas infracciones y contratiempos cotidianos que las van envejeciendo y alejándolas del amor y de la vida, como por ejemplo, llegar tarde al trabajo varias veces en la semana, y luego andan justificándole al jefe la razón de su retraso con escusas inventadas, echándole la culpa al despertador o al tráfico. En lugar de asumir su responsabilidad y confesar abiertamente al jefe que se quedó dormido y comprometerse a que no volverá a pasar, y echar una hora extra sin paga para compensar el daño del retraso. Es así de sencillo y se necesita VALOR para hacer esto. Tener valor y coraje es una habilidad, pero no es una habilidad natural para la mayoría de los humanos, que lo único que piensan es a ver cómo van a sacar más a los demás, y cómo pueden hacer menos y ganar más sin importarle las consecuencias que causen a otros con su actitud.

Así que mira hacia atrás en tu vida y encuentra todas las infracciones o vulneraciones que has cometido y que las tienes encerradas en tu interior, culpaste a otros de tus acciones, justificaste tus acciones con mentiras, y es hora de que asumas tu responsabilidad por ellas. Se necesita valor y coraje para arreglar un error que cometimos hace 10 años, o 20 años o los que sean, pero si compensamos ese daño recuperaremos parte de nuestra vida. Cuando compensamos daños cometidos te sientes mejor contigo mismo y con la persona contra la que causaste la vulneración.

Este es el factor más importante que contribuye a la vejez y a la creación de enfermedades. Los traumas pasados también se pueden encontrar y confrontar, y se pueden deshacer las decisiones que se toman durante los traumas que nos afectan negativamente.

Todo esto lleva a no tener ningún arrepentimiento al final de la vida de este cuerpo, con la tranquilidad de que viviste una gran vida. Cuando asumimos la plena responsabilidad de nuestras propias vidas, de forma natural queremos ayudar a otros a llevar una vida mejor. Para aquellos que no pueden recordar una vida pasada, uno puede intentar asumir la responsabilidad “de forma ciega” por los delitos, vulneraciones o pecados cometidos, incluso si no los puedes recordar. El arrepentimiento nos  hace no querer recordar las vidas anteriores. Hacer el bien y ayudar a otros te puede hacer recuperar tu fuerza vital perdida, ser más feliz y tener más confianza.

Se necesita coraje para estar dispuesto a comenzar el proceso de curación y crear tu propia felicidad y bienestar.

Las personas que estamos ayudando a los demás es porque hemos reconocido esas vulneraciones que cometimos en vidas pasadas, recordadas o no, y ahora estamos compensando lo causado con los actos de bondad de amor y ayuda hacia la humanidad.

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