60- COMO ELEVARSE A UN PLANO DE VIBRACIÓN MAS ALTO

El amor radiante tiene unos efectos en el cuerpo, y la persona que está en disposición de enviar pensamientos positivos y sentimientos benéficos a los demás, abren su mente y su corazón para recibir ella misma desde los planos más altos los fluidos que renueven a su Ser, y atrae de forma natural las fuerzas espirituales más elevadas que le permiten una completa regeneración.

En los inicios de esta práctica cuando aún es poco experta, la persona solo puede transmitir de modo limitado, pero experimenta un cambio positivo en su estado de ánimo, y tener el estado de ánimo elevado ya tiene consecuencias inmensamente beneficiosas para esta persona.

Si deseamos irradiar pensamientos y sentimientos de bien deberemos adoptar la disposición correcta, la mejor disposición que podamos alcanzar. Al mismo tiempo, esta disposición de ánimo nos convertirá en objeto de atracción para aquellas fuerzas más elevadas que están encantadas de obrar al lado del que está en sintonía con ellas.

Si irradias bien y amor, tú serás el primero en experimentar sus efectos benéficos. Te sentirás elevado a un plano de vibración más alto, donde encontraras las condiciones ideales para estar feliz, un estado de felicidad que debería durar el mayor tiempo posible.

Si consideras estar siempre allí en este plano de pensamientos y sentimientos benéficos, podrías liberarte de la triste existencia humana y alcanzarías la felicidad.

Esta elevación te hará conseguir armonía y serenidad en tu vida, te hará entrar en un estado de ánimo que favorecerá enormemente la salud de tu cuerpo, ya que las enfermedades, la mayoría de las veces surgen de conflictos internos, discordias, de estar ansiosos, de tener preocupaciones y otras carencias de armonía. La persona que carece de armonía tiene agitación, tiene inquietud, tiene perturbación y trastornos en su vida y en su cuerpo.

Así, además de conseguir la paz, la armonía y la serenidad, los pensamientos positivos de luz y de amor nos aportaran el bienestar físico tan necesario para poder tener actividades productivas imprescindibles para nuestra existencia.

Pensar bien es estar bien y es una realidad demostrada por los hechos, los pensamientos dan color no solo a nuestra alma, sino a toda nuestra vida. Si hemos comprendido esta verdad emplearemos todas nuestras fuerzas en pensar positivamente y en irradiar pensamientos de luz a nuestro alrededor.

Esta actitud positiva nuestra será favorable y buena también para el ambiente en el que vivimos, para las personas que nos rodean y para todos en general, incluso nuestra actitud positiva será buena para las cosas y los objetos, que se cargarán de radiaciones benéficas y, en su momento, retransmitirán la carga recibida, aportando así el beneficio a las personas con las que entren en contacto, incluso después de transcurrido mucho tiempo. Todo se queda impregnado de nuestra vibración.

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