61- ALCANZAR LA MÁXIMA EFICACIA PARA CONSEGUIR EL OBJETIVO DESEADO

Tenemos que ser los guardianes de nuestro corazón y no dejar entrar ningún pensamiento sin interrogarlo. Pregunta a cada uno de tus pensamientos: ¿estás de mi parte o de la parte de mis adversarios? Si es de los tuyos, te colmará de paz: si es adversario, te agitarás con ira y con cólera. Por eso en todo momento debes examinar y averiguar cuál es el estado de tu Alma…

No paro de hablar de la necesidad de albergar pensamientos positivos en nuestra Alma, ya que proyectamos lo que hay dentro de nosotros. Si el contenido es positivo, podemos tener nosotros y transmitir a los demás salud, serenidad, confianza, amor y todo lo que pueda ayudar a las personas en su camino terrenal. Si por el contrario, es negativo lo que albergamos, lo mejor es limpiar la mente y curarla del mal para no afectar a nuestra vida y no afectar a los demás.

Nuestra mente es un instrumento muy potente que puede aportarnos enormes beneficios y, al mismo tiempo, el uso desconsiderado y malvado del pensamiento puede crear graves daños. Por eso la mente debe ser educada y disciplinada, es imprescindible controlar, desarrollar y perfeccionar el pensamiento.

Una mente disciplinada y bien educada alcanza la máxima eficacia en la proyección de un pensamiento hacia un objetivo deseado.

Una mente que no está bajo control no puede llevar a cabo su misión. No nos han enseñado la disciplina de controlar la mente, nos han desviado de este poderoso arte, no ha interesado que la población mundial sepa controlar esta poderosa herramienta que es nuestra mente, hemos sido engañados para derrochar nuestro poder mental con información y estudios inútiles que nos han ido alejando de la abundancia.

Nos han ido encaminado de forma engañosa para que no podamos dominar el mundo interior de los instintos y de las emociones. Y los instintos y las emociones abandonados a sí mismos, son los causantes de los mayores daños y perjuicios. Cuando esto ocurre, las personas están a merced de las fuerzas peores que te gobiernan, y a las que no puedes anular porque de esta manera no puedes contar con la ayuda de las fuerzas superiores.

Una vez que el pensamiento ha entrado en nosotros y ha sido aceptado, tiene el poder de hacer que nos sintamos bien o que nos sintamos mal. Y esta tarea la lleva a cabo sin que nosotros nos demos cuenta. Entre los mayores poderes del pensamiento, está el de enfermarnos, curarnos o fortalecernos, además de influir de mil maneras sobre nosotros y sobre el ambiente en el que nos movemos.

El mayor problema es que, a veces, aunque sea sin querer, pero desencadenamos la fuerza negativa del pensamiento, para ello solo basta con acoger de forma voluntaria o involuntaria los pensamientos negativos.

La capacidad que tenemos de perjudicar, destruir y, al mismo tiempo, regenerar y crear bienestar en nosotros, debería hacernos utilizar con el máximo cuidado este instrumento tan poderoso, como es nuestro pensamiento. Debería ser suficiente para que dedicáramos una especial atención al responsable de nuestro estado físico y psíquico, porque el pensamiento es el responsable de nuestras emociones y del estado de nuestro cuerpo.

En la actualidad gran parte de las enfermedades derivan de la ansiosa y apresurada carrera hacia el bienestar, que lógicamente nos produce tensión psicológica y, con el tiempo nos conduce al agotamiento, al estrés e incluso nos conduce a dolencias graves.

A pesar de que las personas poseen mecanismos de compensación que pueden rechazar o retardar las enfermedades, pero siempre supone una lucha agotadora para el organismo que intenta reparar el mal causado por un pensamiento tenso, por un pensamiento ansioso, torcido y preocupado.

No me cansaré de insistir en la importancia vital de transformar nuestros pensamientos hacia lo constructivo y positivo para nosotros, y así poder alcanzar la máxima eficacia para conseguir nuestros objetivos deseados y una vida de prosperidad.

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