Codos

Si los codos duelen o se lesionan sientes que no te valoras por algo que desearías hacer y no puedes, por ejemplo: dejar el trabajo que tienes en el que no estás a gusto, pero no te atreves a dejarlo porque tienes miedo a no encontrar otro empleo rápidamente. Los codos representan la capacidad o disposición para hacerte valer, usar los codos, hacerse sitio o abrirse camino con los codos. Cuando tienes problemas en los codos, te indican que estás limitado en tu libertad de movimientos, estás limitado, atrapado o frenado por circunstancias o por personas que te están frenando, pero la mayoría de las veces eres tú quien te limitas por tus miedos, los miedos hacen que no consigas otras oportunidades nuevas.

Si te duelen los codos al abrir los brazos es porque no te abres a una persona o a una situación, porque sientes que alguien te controla, te manipula y te impide ser libre.

Si es el codo izquierdo el que te duele, es porque tienes limitaciones en tu relación de pareja o con tu familia, con los que quieres y te llegan al corazón, no puedes actuar como quieres con tu familia, en el terreno sentimental. Esto es así en personas diestras, en zurdos, es al contrario.

Si es el codo derecho el que te duele, está relacionado al tema material, dinero, trabajo, prestar algo, dar, sentirse obligado a dar, conflictos con amigos, compañeros de trabajo, no tener libertad en el trabajo, jefe…en personas diestras, en zurdos, es al contrario.

Solución emocional: poner en movimiento todas las palancas, dar un cambio interno y dar los pasos necesarios para cambiar tu vida, para cambiar la situación actual que no te gusta o que no soportas; busca la manera de hacerte sitio, de abrirte paso, de hacerte sobresalir, predominar, no te achiques, hazte crecer porque en realidad eres un ser infinito y tienes todo el poder para crear tu vida según tus deseos y necesidades, pero tú eres el que te detienes y te limitas con tus creencias y tus miedos, has elegido creer que tienes obstáculos y la vida actúa como un espejo tuyo trayéndote obstáculos y limitaciones.

Debes liberarte de tus pensamientos limitantes y creer en otra posibilidad para ti, decide lo que quieres hacer con tu espacio, con tu vida, y empieza a ocupar tu verdadero lugar tanto en el trabajo, en la familia o en la pareja. No dejes que otras personas te impidan hacer lo que realmente quieres. Intenta hacer comprender a tu familia tus necesidades y tu agobio actual. Abrirse a algo nuevo o a alguien no siempre tiene por qué hacerte perder tu libertad.

Debes hacer memoria de la fecha y el momento en que apareció el síntoma, el dolor en el codo o codos y hazte estas preguntas:

– Unos días o poco tiempo antes de que te doliera el codo ¿en qué situación y con qué personas no te sentiste libre, te sentiste limitado, frenado o atrapado?

– ¿En qué situación y con qué persona no puedes actuar como deseas? ¿No puedes abrirte y confiar? ¿O abrazar algo o alguien?

– ¿En qué lugar o circunstancia no puedes hacer lo que deseas o no te permiten tener libertad de movimientos?

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