Dolor, descubre las causas emocionales de cualquier tipo de dolor en el cuerpo

El dolor es el primer síntoma por el que una persona visita al médico, el dolor es una señal de alarma o alerta que nos indica que algo no va bien.

En el cuerpo podemos tener muchas patologías que presentan dolores de diferente intensidad, como: lumbalgias, ciática, cervicalgias, dolores discales, espondilitis, neuralgias, neuralgias intercostales, neuralgia del trigémino, neuralgias en general, tendinitis, golpes y contusiones, artritis, artrosis, mialgias, dolor muscular, bursitis, dolores óseos, epicondilitis, síndrome del túnel carpiano, dolor de riñones, dolor de caderas, punzadas, dolor articular, etc.

Cuando los síntomas de cualquier dolor no disminuyen en el plazo de unos días, es porque las causas emocionales están impidiéndolo, has vivido un estrés que ha causado alguna de las patologías que he nombrado antes. Días o meses antes de que apareciera el dolor, has pasado por una etapa de inestabilidad emocional, con una mezcla de sentimientos de desvalorización, ira, impotencia y culpabilidad. Has tenido que vivir una situación de preocupación continua por diferentes situaciones personales, por cualquier experiencia que hayas vivido en tu día a día que ha sobrepasado tus límites de tolerancia, y ha desencadenado un bloqueo energético en una zona específica de tu cuerpo.

También hay que tener en cuenta que cuando se repiten continuamente pequeñas situaciones conflictivas del mismo tipo con carga emocional, con el paso de los años puede generar que un dolor agudo se convierta en dolor crónico o en una patología crónica como una artrosis etc.

El grado del dolor que sientas en tu cuerpo es de la misma intensidad que el dolor moral o emocional que estés sintiendo o hayas sentido un tiempo antes. Es proporcional al nivel de castigo que crees que te mereces para compensar lo que crees que ha sido un error por tu parte. Pero la vida es amor, el universo es amor y no hay errores, y todo, absolutamente todo es perdonado.

El dolor no empieza por casualidad ni por azar, el cerebro no hace nada al azar ni por casualidad, el cerebro tiene una extraordinaria precisión, cada tendón, cada musculo, cada articulación tiene una función diferente en el cuerpo, y por lo tanto no será causado por el mismo conflicto un dolor en la rodilla que un dolor en la cadera o en el hombro, o en el tobillo, etc. Hay que analizar y averiguar el sentido biológico de cualquier dolor o punto que nos duela para poder sanar el dolor o la enfermedad. Si al identificar la causa del dolor también aplicamos algunas terapias de puntos de acupuntura, quiromasaje, estiramientos, etc., entonces podremos conseguir resultados más rápidos.

La vida utiliza el idioma del cuerpo, y el dolor está relacionado con el volumen que está empleando la vida para comunicarse contigo. La vida y tu ser interior también se comunican contigo a través de los golpes, por ejemplo, golpes en las espinillas, en la nariz, en un dedo, en los testículos, en los pechos de una mujer suelen ser muy dolorosos pero no son graves, aunque simbolizan un aumento de la intensidad del mensaje que tu ser te está mandando, y hay que acudir a la guía del cuerpo para identificar el mensaje de la zona dolorida, para identificar qué conflicto emocional se está viviendo, o se ha vivido.

Ante cualquier dolor hay activado un sistema de alarma del cuerpo, un dolor es un grito de ayuda del tejido después de irrigación sanguínea o descarga, por ejemplo, dolor con inflamación por conflictos agresivos y con ira, dolor en las heridas de lesiones físicas, dolor nervioso de vías conductoras que están oprimidas o estrechadas, son todos dolores psíquicos emocionales de un alma atormentada.

El dolor está siempre relacionado con la culpa, con el sentimiento de culpa. Cuando te aparece un dolor es porque tienes pensamientos negativos hacia ti mismo, hacia ti misma, y crees que mereces algún castigo, aunque sea de forma inconsciente, aunque no seas consciente de ello. Solo tienes que buscar el significado de la parte de tu cuerpo donde sientes el dolor para saber cuál es el área de tu vida donde tienes la culpa.

Da igual si es dolor de cabeza, si es dolor por una contractura, por una herida, por un golpe, o si es un dolor espontáneo que ha aparecido de pronto, sea cual sea el dolor siempre indica que has tenido un pensamiento de culpa que estabas pensando un rato antes, a veces sin darnos cuenta, con pensamientos automáticos.

Si sientes un dolor en forma de punzada, te está indicando que sientes culpa en ese mismo momento por algo que te preocupa.

Si el dolor es con inflamación y presión en la zona, te está indicando que estás liberando un bloqueo emocional anterior a la inflamación, y que había ira o enojo y culpa acumulada.

Cuando tienes un dolor muscular, es porque tienes oposición contra alguien, sientes incapacidad o impotencia contra alguien de fuera.

Si sientes un dolor de tipo neuralgia, es porque vives un conflicto emocional con la autoridad, con alguien que representa una autoridad para ti y tienes una lucha contra las órdenes que te da. Pero siempre hay culpa en ello, culpa por cómo afrontas la relación o lo que estés viviendo.

Si tienes dolores por acumulación de gases, es causado porque te estás aferrando a ideas y posturas, tienes temor, ideas no digeridas, ideas que no toleras y culpa.

Cuando te duelen las articulaciones, es porque tienes una falta de flexibilidad, te cuesta ceder y adaptarte a las circunstancias, también duelen tus articulaciones porque sientes que lo que haces no tiene ningún valor, y te juzgas y te criticas por ello.

Si tienes artritis o artrosis, es porque te sientes desvalorizado, y eres demasiado inflexible, demasiado intolerante, testarudo, demasiado exigente, criticón, y demasiado orgulloso en relación a ti mismo, en relación a los demás y a las situaciones de tu vida. Sueles tener habitualmente un sentimiento de impotencia acompañado de un sufrimiento que te frena. No estás amado ni apreciado en su justo valor y eso te trae mucha decepción, mal humor y amargura frente a la vida.

Si te duele un hombro, siempre tiene relación con algo que haces, tal vez un conflicto emocional de vivir llevando una carga muy pesada en tu vida, como sacar adelante a tu familia, mantener a tus padres, ser el mejor de los hermanos, ser el mejor del trabajo, o te duele un hombro porque te impides hacer lo que te gusta por hacer cosas por los demás, tal vez no puedes alcanzar la meta que te has propuesto, o tal vez quieres hacer demasiado por alguien de quien te sientes responsable, mientras te mantengas haciendo cosas por los demás o por obligación seguirás con molestias en los hombros.

Si te duele la cadera, puede estar relacionado con desvalorización afectiva, porque la cadera está cercana a los órganos genitales y sexuales, por lo tanto, puede ser por conflicto emocional afectivo, sexual, reproductivo, pasional o amoroso. Historias que hayas vivido donde sentiste una tristeza o un susto, una decepción o un sufrimiento relacionado con: si tu pareja te ha dicho que no eres bueno en la cama, o sientes que tu vida sexual ha terminado por tu edad, o te divorciaste y no has vuelto a tener relaciones con nadie, o si te quedaste viuda, si no has podido nunca quedarte embarazada, o no te sientes buena en tus relaciones de pareja, tu pareja te engañó, te cambió y te dejó por otra persona, o no lograste nunca casarte y tener una pareja, o te echaron del trabajo por ser mayor, te jubilaste y ahora tu pareja no te aguanta en casa. O no quieres que tu pareja sepa que tienes impotencia, o incontinencia urinaria, o no quieres que tu pareja sepa que no puedes tener hijos, todo eso puede afectar a tus caderas. La cadera también puede lastimarse por excederse en la vida, por querer conseguir las cosas rápido, los ascensos en el trabajo rápidos. También cuando duele avanzar o progresar en la vida, o cuando tocas fondo.

Si tienes afectado el hueso ilíaco es porque te sientes incapaz de quedarte embarazada o de tener un bebé.

Si te duele el hueso sacro es porque tu vida sexual la consideras sucia, inmoral o prohibida, o porque te obligan a una sexualidad sucia.

Si te duele el coxis es porque te resistes a soportar una sexualidad como la que tienes, o porque no puedes con tanto sexo o con tan poco sexo.

Si te duele la cabeza del fémur es porque te resistes a mantener el tipo de sexo que tienes, porque no toleras lo que haces o las posturas que realizas.

Si tienes las caderas demasiado estrechas puede ser porque vives un incesto real o simbólico, o traes heredado de tus antepasados algún incesto en la familia, abusos sexuales en la familia. También puedes tener las caderas estrechas por creer que no eres bueno o buena en el sexo.

Si tienes las caderas demasiado anchas puede ser porque tu madre te protege demasiado y no te deja ser tú misma, incluso las caderas se ensanchan en exceso si tienes miedo de que te abandone tu pareja, se ensanchan para resultarle más atractiva, las caderas son un símbolo de feminidad.

Alguien con algún tipo de problema en la cadera ya nos da una idea del tipo de conflicto emocional que se lo está provocando, en muchas mujeres suelen aparecer problemas de cadera después de la menopausia, cuando ya no se sienten atractivas sexualmente, o cuando se han separado, divorciado, o se han quedado viudas porque ya no se sienten valiosas para otra persona del sexo opuesto.

Si tienes dolor muscular o mialgias en las piernas es por miedo a avanzar, miedo a ir hacia delante, y necesidad de descanso.

Si tienes calambres o pinzamientos es porque acumulas tensión que te está provocando una situación.

Si te duele la espalda es porque llevas cargas arrastradas inconscientemente, sufres tensión interna porque no haces lo que tu alma necesita, no estás acorde con tu necesidad interior.

Cuando duele la columna es porque no te sientes apoyada en tu estructura familiar, o te sientes impotente en tu relación social, en tu relación con los demás.

El dolor es la forma que tiene tu cuerpo de avisarte de que te estás castigando de forma innecesaria y de que no te estás dando cuenta.

Tu cuerpo solo quiere avisarte de que no te castigues más con tus pensamientos, y que ese dolor está ahí solo porque tú te castigas sin necesidad por la forma de pensar que tienes, como suele suceder cuando nos duele la cabeza, por ejemplo.

No venimos a esta vida para criticarnos ni para criticar las acciones de nadie, estamos aquí para amar y amarnos, y saber que hacemos las cosas lo mejor que podemos teniendo en cuenta las circunstancias.

Los dolores en general indican un sentimiento escondido de culpa, y de ideas fijas, la culpa busca castigo y el dolor es el castigo, algo necesita un cambio y te resistes, y la resistencia crea más dolor. El dolor aparece cuando tienes el conflicto activo y se agrava, se empeora en la fase de reparación, cuando ya has liberado el conflicto emocional, cuando ya lo has solucionado. El dolor te avisa de que algo anda mal en la zona, esta es la forma que tiene el cerebro para mantenernos en reposo absoluto, para recuperar la zona afectada en el menor tiempo posible. Cuando te resistes al dolor, su negación produce un aumento de la señal dolorosa.

Solución emocional:

Cuando sientas cualquier tipo de dolor es muy importante que decidas perdonarte a ti mismo, a ti misma por cualquier cosa que creas que has hecho mal, o que no has hecho como deseabas, o como se espera que sea, o porque no te cundan las tareas como tú esperas. Debes confiar en que todo sucede por alguna buena razón en tu vida, y si no has tomado la decisión más correcta o más apropiada es porque tenías que vivir esa experiencia por cualquier motivo, todo forma parte de un plan de nuestro ser para darnos aquello que deseamos, pero muchas veces para conseguirlo debemos dar cambios internos, y se nos pone delante todo lo que necesitamos para dar esos cambios.

Siempre existe una causa anterior que puede explicar el comportamiento que has tenido, pero nos han enseñado que la responsabilidad debe depurarse mediante el dolor cuando hay culpa, y nos lo hemos creído. El dolor por naturaleza es una señal de que algo no va bien a nivel biológico y por lo tanto debemos prestar atención a la situación, por ejemplo, te duele cuando te estás quemando. Con la responsabilidad podemos analizar lo que hemos creado, pero cuando juzgamos de malas nuestras acciones, es cuando aparece la culpa y el dolor se activa como señal de alarma, y es en el juicio donde aparece el dolor, los juicios y las críticas nos las han enseñado, solemos tener un juez dentro de nosotros que nos habla, y esa voz que nos habla fue instalada por nuestros padres y nuestros maestros que nos hacían culpables con frecuencia. Haz consciente el sentido de responsabilidad, de culpa y libérate, no tengas culpa, al liberarte de la culpa también te liberas del dolor, no te arrepientas de nada para no tener dolores.

Habla con alguien si lo deseas para expresar que sientes algún daño que hayas causado, pero hazlo por amor, no por culpa, nunca te sientas culpable de nada. La falta de perdón hacia nosotros mismos atrae situaciones conflictivas una y otra vez a nuestra vida.

Si decides perdonarte te darás cuenta con el tiempo que todo sucede por una buena razón, y verás que aquello que parecía malo, tenía también muchas cosas buenas y positivas para ti y para los demás que sucedieron a raíz de aquello.

Debes reaccionar lo antes posible a los avisos de tu cuerpo, debes responder a las llamadas de auxilio que tu ser y tu cuerpo te trasmiten a través del dolor, y aprovechar el conflicto agresivo del dolor para analizarlo a nivel psíquico, porque a nivel psíquico emocional es donde están las posibilidades para solucionar el tema. Aprovecha los dolores de tu cuerpo para entrar en las heridas de tu alma, y transforma los impulsos reprimidos en tu interior. Debes cuidar más las partes de tu alma y libera las partes oprimidas y sobrecargadas. Tienes dolores porque tu alma está en lucha, y debes tener pasión en lugar de sufrimiento doloroso. Cambia de actitud y toma decisiones diferentes en tu vida, da cambios.

Intenta recordar el momento en el que apareció el síntoma o el dolor, y hazte unas preguntas:

– ¿Qué crees que has hecho mal, o no muy bien poco antes de que apareciera el dolor, y por qué crees merecer un castigo?

– ¿De qué te sientes culpable relacionado con la zona donde tienes el dolor?

¿Te sientes torpe o no haces las cosas lo bien que debieras?

¿De qué te arrepientes?

Para eliminar cualquier dolor que sientas en tu cuerpo debes cambiar tus creencias y perdonarte.

– Repite a diario que te perdonas por cualquier cosa que hayas hecho, o por cualquier cosa que no hayas hecho.

– Dignifícate a diario, eres digno, eres digna de amor como todo el mundo, no tengas culpa por nada.

– Repite a diario que te aceptas con todos tus errores y tus defectos, que aceptas todas y cada una de las cosas que elijes o haces en tu vida.

– Repite a diario que eres una persona estupenda y que mereces lo mejor para ti.

– Repite a diario que eres una persona maravillosa, genial y que todo lo que haces es para tu mejor bien.

– Repite a diario que te perdonas por todas tus decisiones en tu vida y que tratas de hacerlo mejor cada vez.

– Repite a diario que pase lo que pase tú siempre mereces amor y perdón.

Ya verás como si analizas las cosas, después de un tiempo todo lo que parecía malo tiene algo bueno. Y todo lo que es bueno también tiene algo malo. La casualidad no existe. Ámate siempre, amor propio, no sientas culpa por nada, solo ámate a ti mismo, ámate a ti misma.

Las limpiezas de órganos internos eliminan todo tipo de toxinas y emociones que causan el dolor, son recomendables para eliminar dolores rápido.

El consumo de alimentos y suplementos de vitaminas del grupo B relajan el sistema nervioso, los tejidos del cuerpo, y quitan tensiones ayudando a eliminar dolores.

 

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