HABLAR MUY RÁPIDO

Muchas veces las personas se comunican tal como viven, si la mente de la persona va muy acelerada la persona hablará muy deprisa. Las personas que hablan de forma muy rápida y atropellada, lo hacen así porque pueden tener detrás falta de claridad de pensamiento, falta de control o ansiedad.

Cada persona tiene una forma diferente de comunicarse. Las personas que hablan muy rápido no siempre pueden transmitir sus mensajes de forma efectiva, y suelen generar sensación de estrés y confusión a las personas que las escucha.

Hay personas que dicen las cosas demasiado rápido con atropellamiento de las palabras y con pausas o repeticiones que complican más el flujo normal del habla. Muchas veces esto se debe a un estado de ansiedad y estrés durante la infancia, pero hablar muy rápido también puede significar que piensan igual de rápido, y podrían ser grandes oradores y dar discursos con capacidad para una gran cantidad de datos de información.

Se tiende a pensar mientras se habla, se es impulsivo y esas ideas se atropellan unas con otras expresándose sin control.

Tener demasiadas prisas, la ansiedad, la presión hace que terminemos hablando de forma nerviosa, hay personas que se comunican tal y como viven, de manera estresante, y todo derivado de un estilo de vida.

La mayoría de las personas que hablan muy deprisa y de manera incomprensible son, casi siempre, aquellas que no han podido expresarse cuando eran jóvenes o cuando eran niños. Han aprendido a callarse o a expresarse muy deprisa, hasta el punto de no concederse suficiente tiempo para articular y pensar lo que quieren transmitir. Hablar rápido nace sobre todo del miedo a que le corten la palabra, miedo a expresarse en el pasado porque temía no gustar, temía ser humillado o ridiculizado o porque se sentía inseguro. Cuando alguien no te toma en cuenta, no toma en cuenta lo que dices una y otra vez, cuando quieres decir algo debes darte prisa para poder transmitir lo que deseas antes de que dejen de prestarte atención.

Solución emocional: lo primero es que debes pensar como oyente y entrenar tus pensamientos para hacer pausas, toma aire y analiza si lo que estás diciendo le está llegando a la persona que te escucha, comunicar despacio siempre es mejor.

Debes dejar de tener miedo de expresarte, tener seguridad en lo que dices y hacerlo con calma. Las técnicas del control de la respiración haciendo respiraciones profundas pueden ayudarnos a tener más calma interna para mejorar el ritmo de nuestra comunicación. También la terapia lumínica del color azul tranquilizará tu ritmo y tu mente a la vez que mejorará la comunicación.

error: Este contenido está protegido
Ir arriba