QUIEN SOY YO

Quién soy yo

Eres un ser vivo compuesto de células. Un ser humano distinto a los otros con una realidad propia, un cuerpo, una personalidad y un alma. No hay otro como tú en todo el mundo, aunque hay millones y millones de seres humanos vivos, pero todos distintos a ti.

Normalmente aparentamos ser una persona y realmente somos otra. La personalidad se forma con: el temperamento y el carácter.

El temperamento es la síntesis de energías instintivas y vitales con las que nacemos. Nos dan las tendencias e impulsos.

El carácter se forma con las experiencias que la vida nos proporciona.    Es voluntario y consciente. Permite el contacto entre nuestro temperamento y el mundo.

El verdadero camino de la felicidad es la tranquilidad de espíritu.

Todos podemos des-aprender y re-aprender

Nacemos príncipes o princesas, y los acontecimientos, el ambiente que nos rodea, la presión social, etc, nos va convirtiendo en ranas.

En nosotros conviven tres personas, el mayor, el adulto y el pequeño. El que nos dice lo que se ha de hacer (MAYOR), el que razona lo que conviene hacer (ADULTO) y el que manifiesta lo que le gustaría hacer (PEQUEÑO). Se trata de aprender a discernir cuándo hemos de funcionar desde el (M), el (A) o el (P).

En la persona del MAYOR se hallan las grabaciones de las actitudes, conductas y conceptos que fueron aprendidos en la infancia: pautas sociales, morales, religiosas; las reglas de convivencia, lo que debemos y no debemos hacer. El MAYOR juzga, ordena, critica y protege nuestra persona. l ADULTO es como una computadora que procesa la realidad a través del pensamiento racional y lógico. Es el único estado del YO capaz de reprogramarse. Siempre funciona con información y es por ello que, El ADULTO computa y razona.

En la persona del PEQUEÑO residen las emociones, la imaginación, intuición, diversión, creatividad, espontaneidad, arte. La persona del PEQUEÑO busca el placer y trata de evitar el dolor. Se manifiesta también porque a veces es grosero, lloroso, violento y exigente (todo un tirano). El PEQUEÑO crea, siente, intuye y se divierte.

Para des-aprender y reaprender hemos de analizar si lo que se ha de hacer (M) y lo que nos gustaría hacer

(P) es lo que conviene hacer (A), y a partir de este proceso racional y lógico, se van tomando poco a poco decisiones sobre nuestra nueva forma de vivir y de hacer las cosas.

Tú posición existencial

La forma como cada persona se siente a sí misma y los demás respecto de ella, es lo que llamaremos la posición existencial. Por ejemplo: yo puedo sentir de mí mismo que soy inteligente y que hago bien las cosas, o que soy incapaz y no sirvo para nada. De los demás, que son perfectos y mejores que yo, o bien que no saben ni valen nada.

La forma de sentirse uno mismo y de sentir a los demás es una decisión que normalmente se toma antes de los siete u ocho años.

¿Con cuál de las siguientes cuatro formas de relación te identificas?

-Dominación

-Impotencia

-Sumisión

-Cooperación

¿Y cuál de los siguientes cuatro sentimientos expresas más a menudo?

-Desprecio

-Tristeza

-Vergüenza

-Satisfacción

¿Te ríes?

Reír es sinónimo de alegría y la alegría es una tendencia innata en nosotros. La alegría es prima hermana de la felicidad, por eso todos nuestros actos, impulsos y pensamientos tienden a la felicidad, aunque el entorno y la sociedad nos lo pongan difícil.

Ser feliz es asumir la vida, es reír a pesar de…

Reír ayuda a relajarse.

Cuando se está triste o alegre, todas las células del cuerpo terminan por saberlo y ese malestar se traslada a todo tu cuerpo. Por ello, es importante cuidar tus estados de ánimo.

Tu tiempo

Todos distribuimos el tiempo en las mismas cosas y lo que nos diferencia a unos de otros es la forma de hacerlo. Analicemos ante todo en qué ocupamos nuestro tiempo. Veamos:

  1. La meditación: es una especie de aislamiento físico y mental en el que nos paramos a pensar y reflexionar. Si la imaginación se nos desborda respecto al pasado o al futuro, puede ser negativo, pero si, por el contrario, nos centramos en el aquí y el ahora, y reflexionamos, meditamos o nos relajamos, es positivo.
  2. La actividad: el trabajo, los estudios, el deporte, las ocupaciones del hogar, los “hobbies”, etc. Cualquier acción dirigida hacia el contacto con la realidad es una actividad.
  3. Las relaciones: el contacto con los otros, diferenciando las relaciones que podríamos denominar intimas de las frívolas. En las primeras, compartimos emociones, experiencias y pensamientos, en una relación honesta de mutua compañía. Sin embargo, las frívolas están basadas en la relación social externa bajo pautas de buenos modales y educación. Ahora, analiza cuánto tiempo dedicas a cada uno de estos tres apartados:

-¿Te paras a pensar? ¿Profundizas en tus pensamientos?, o ¿no tienes tiempo de reflexionar?

-La actividad, ¿cómo la distribuyes?

-En tus relaciones, ¿cuánto tiempo dedicas a la intimidad y cuánto a la gente? ¿tus relaciones íntimas (no hablamos de sexo) son gratificantes?

¿Qué te gustaría hacer?

Es muy importante tener claro lo que se desea realmente en esta vida. A veces tenemos sueños que se esfuman porque los consideramos irrealizables. Y ni tan sólo nos paramos a pensar cómo hacerlos realidad.

¿Tú sabes qué es lo que más te gustaría hacer? Te recomiendo que hagas una lista de todo lo que te gustaría hacer y no haces. Y a continuación, cuestiónate: ¿Por qué no lo hago?, ¿Qué me impide hacerlo? ¿Cómo lo podría hacer?

Uno de los secretos de la felicidad no está en hacer lo que nos gustaría, sino en que nos guste lo que hacemos. Piénsalo y aprovecha intensamente cada día, cada minuto. Vive en profundidad porque la vida pasa y ya nada se repite.

Tu mochila

¿Has hecho inventario de todo lo que llevas en tu mochila?

La vida ha sido generosa contigo, pues una buena parte de lo que hay en ella, te lo han regalado. Seguro que también hay cosas que te han costado. Y por algunas quizás has tenido que pagar un buen precio.

A continuación te propongo un ejercicio de autoliberación:

Toma papel y lápiz y haz una carta a tus padres dándoles las gracias por todo lo que de ellos recibiste o perdonándoles el daño que te hicieron. Detalle a detalle y recreándote en lo que recuerdas que más te gustaba o más te molestaba. A continuación, léela dos o tres veces, y destrúyela.

Suspira profundamente y siéntete en paz contigo mismo.

Eres joven

¿Cuánto de viejo eres?

Lo que ocurre es que asociamos la vejez a las personas a partir de una determinada edad. Estamos equivocados. Las personas son más o menos viejas según su manera de pensar y hacer. Lo malo no es ser mayor, sino sentirse mayor.

Y para mantenerte en forma, te aconsejo que acudas a la consulta de estos tres médicos: el doctor Alegría, el doctor Dieta y el doctor Actividad.

¿Tú de qué vas? ¿Ganador o perdedor? Tienes poco o mucho

La austeridad debería ser el tamiz de nuestros deseos y nuestras necesidades. La austeridad es una forma de ver y vivir la vida que nos puede ayudar a ser más felices.

Si me preguntas qué es la austeridad, te diré lo que no es. No es ostentación, no es vanidad, no es malgastar, no es consumismo, no es tener por tener.

Pero tampoco es ir de tirado como se dice hoy en día. Disminuye tu codicia y serás más rico.

Dar y recibir

La escuela de la vida

¿La culpa es de los otros?

El re-aprendizaje ha de despertar la introspección, ya que su eficacia depende de la manera de razonar que tenemos las personas, sobre nuestra forma de ser y hacer. Esto comporta evitar posiciones defensivas, dejando de lado la autocrítica (es decir, dando la culpa a los otros).

Para que el re-aprendizaje sea eficaz, hemos de considerar críticamente nuestro comportamiento y empezar el camino del cambio.

Para ello hemos de empezar analizando nuestra forma de ser.

Cuestionario de reflexión

  1.  Tres defectos que te definan.
  2. Las tres cosas que más te gustaría hacer
  3. ¿Qué es lo que haces mejor?
  4. ¿Qué es lo que menos te gusta hacer?
  5. Tu cualidad más importante.
  6. ¿Cuáles son tus tres valores más importantes de la vida?.¿Qué recuerdo te queda más destacado de tu padre?
  7. ¿Qué recuerdo te queda más destacado de tu madre?
  8. ¿Qué recuerdo te ha quedado de la escuela?
  9. ¿Eres feliz?

A continuación, medita sobre las respuestas que has escrito.

¿Cómo te expresas?

La expresión es algo muy importante para nuestra convivencia. Cotidianamente utilizamos formas de expresión que poco a poco van destruyendo nuestra convivencia.

Moralizamos: “tu obligación es…”

Juzgamos: “estás actuando como un…”

Imponemos: “tú has de…”

Insistimos: “no ves que…”

Diagnosticamos: “lo que tú has de hacer es…”

Amenazamos: “como no hagas esto…”

Hemos de tener especial cuidado en no utilizar un tipo de comunicación que pueda herir la susceptibilidad de la otra persona.

¿Sabes escuchar?

  1. ¿Aunque te imagines el final, escuchas sin interrumpir?
  2. ¿Escuchas sin dar importancia a los factores externos del interlocutor?
  3. ¿Juzgas antes de finalizar la exposición?
  4. ¿Dejas que tu interlocutor acabe de hablar sin interrumpirle?
  5. ¿Intentas escuchar entre líneas?
  6. ¿Tratas de comprender lo que te dicen y por qué te lo dicen?
  7. ¿Te concentras en lo que te dicen ignorando el entorno?
  8. ¿Miras a los ojos de tu interlocutor?
  9. ¿Cuándo hablas con otra persona, interrumpes lo que hacías?
  10. ¿Escuchas con la misma atención a personas de distinto sexo o edad?

Suma las respuestas afirmativas. Si tienes menos de cinco, fatal. De cinco a siete, has de seguir intentándolo. Más de siete vas por el buen camino, pero no cejes en tu empeño.

Si oír es percibir los sonidos que nos rodean, escuchar es captar su sentido. El arte de escuchar está basado en tratar de entender lo que nos dicen y lo que no nos dicen.

¿Tratas de comprender a los demás?

Pensemos que toda persona debe tener en cuenta las siguientes cuestiones:

-Ha de ser tratada de acuerdo con su forma de ser.

-Tiene una conducta que muchas veces no es lógica, es psicológica.

-Desea mantener su integridad.

-Tiende a repetir lo que tiene éxito.

-Desea conocer los resultados de su propia actuación.

-Acostumbra a realizar los juicios comparativos.

-Presenta resistencias al cambio.

-Percibe la situación a través de su óptica.

Saber perdonar.- Hay dos enemigos viscerales del perdón, la incomprensión y el orgullo. Una gran parte de los sufrimientos que padecemos están originados en las ofensas que sentimos. Nada nos tendría que hacer sentir esta sensación. Por ello hemos de perdonar, mejor dicho, saber perdonar.

Si somos capaces de perdonar a los otros y querer entender sus elásticos de motivación personal, perdonaremos.

Si somos capaces de ser humildes con nosotros mismos, reconociendo nuestra propia imperfección, perdonaremos.

¿Cómo acaricias?

¿Qué entendemos por caricias? Es el estímulo intencionado dirigido de una persona a otra. Hay diversas formas de acariciar: las caricias positivas que hacen sentir bien a quien las recibe y las negativas que nos hacen sentir mal. Las caricias condicionales que se dan a cambio de algo y las caricias incondicionales que son a cambio de nada.

¿Te has parado a pensar cómo son las caricias que das? ¿Y las que recibes? ¿Y las que buscas? ¿Y también hay caricias que rechazas?

  1. Da más caricias de las que corresponda.
  2. Acepta las caricias positivas que crees que mereces.
  3. Rehúsa las caricias negativas que crees no merecer.

Finalmente, un consejo: llénate cada mañana los bolsillos de caricias positivas y repártelas entre las personas de tu entorno. Los bolsillos nunca se vaciarán.

¿Cómo te comunicas?

-Empieza con una sonrisa, una mirada agradable. ¿Te gusta cuando los otros te hacen mala cara?

-No señales a tu interlocutor con el dedo. Cuando en una discusión acalorada, o simplemente en una conversación tensa señalas a alguien con el dedo, observa adónde apuntan los otros tres. Contra ti. La acritud empleada a través de nuestro índice nos volverá más tarde triplicada en contra nuestra.

-Has de tener más predisposición para escuchar que para hablar, aunque el agujero de la oreja sea más pequeño que el de la boca.

-No discutas y recuerda la conversación de aquellas personas:

A: He aprendido a no discutir nunca.

B: Esto es imposible.

C: Tienes razón.

-Mira a los ojos de tu interlocutor, y entre los suyos y los tuyos tiende un puente de confianza.

-Sé positivo en el diálogo y recuerda la botella medio vacía o medio llena.

-Intenta comprender el porqué del otro, ya que todos tenemos unos elásticos de motivación.

¿Cómo valoras a los otros?.- A continuación te presento media docena de interrogantes pero, antes de responder, analiza cada uno con profundidad.

-¿Valoras a los otros por sus cualidades en lugar de hacerlo por su situación social?

-¿Es cierto que no le das importancia a los signos externos de los demás?

-¿Eres capaz de descubrir en los demás las cualidades antes que los defectos?

-¿Consideras a las otras personas, aunque no comulgues con sus ideas?

-¿Admites tus errores y eres capaz de pedir disculpas?

-¿Te sientes bien cuando ves que personas de tu entorno, con los que te relacionas, consiguen éxitos en la vida?

Si tu respuesta a todas estas preguntas es afirmativa, estás en la línea de las personas que están bien consigo mismas, y que valoran a los otros por lo que son.

¿Murmuras?

Murmurar podría tipificarse como un delito, pues es un atentado contra la propiedad privada. Podemos considerarlo como un robo. Estamos tomando algo incuantificable en dinero. Es un robo a escondidas que hacemos a las personas que nos rodean. Es como si por la noche entrásemos en la casa del amigo, del compañero, del familiar y tomásemos algo suyo.

Construir cuesta años, pero destruir sólo unos minutos.

¿Eres amigo de tus amigos?.- Nunca nos harán la pelota, al contrario, nos dirán la verdad aunque sea amarga. Un amigo de verdad nos defenderá a nuestra espalda porque los amigos perdonan y una sincera amistad vale la pena conservarla a que es un tesoro.

¿Cómo aconsejas?

Muchas veces nos encontramos que amigos, familiares, compañeros de trabajo, etc, nos confían sus problemas. En ocasiones, nos piden consejo, pensando que les ayudaremos a encontrar una solución.

Y nosotros, que nos encanta inmiscuinos en los asuntos de los demás, damos nuestra opinión, aconsejando cómo actuar.

Mi recomendación es que escuches, pero que no des una solución concreta, como no sea un asunto muy claro y simple.

Máxime, para ayudar al otro a encontrar una solución, “su solución”, puedes hacer preguntas abiertas. Las preguntas abiertas son las que no se pueden contestar con un “sí” o con un “no” y provocan que la otra persona profundice en su problema.

¿Cómo te relacionas con tu pareja, tus padres, tus hijos?

El desacuerdo es normal que a veces se dé. Toda relación implica diálogo, diversidad de opiniones, confrontación de las formas de pensar, etc. Qué aburrido sería si todos pensásemos igual. Yo diría más, la masificación nos embrutecería. Mientras la pareja sea la unión de dos seres que piensan habrá diferencias de opinión, lo que es muy bueno.

Ahora bien, delante de una divergencia hay dos formas de planteárselo: la discusión o la polémica. Una discusión fomenta el intercambio positivo de formas de pensar y puede hacer que la pareja llegue a su máximo potencial.

Una polémica limita el desarrollo de cada uno de los componentes de la pareja y a la vez hace que el diálogo se convierta en agresivo y violento.

¿Cómo educas a tus hijos?

CARICIAS POSITIVAS

DISCIPLINA

ALEGRÍA

IDEAL DE VIDA

¿Cómo mandas?

Hay mucha lectura de lo que ha de hacer, pero poca encontraremos de lo que no ha de hacer un jefe. ¿Qué es lo que no se ha de hacer en un puesto de mando?

Demostrar favoritismos: las personas tenemos la percepción muy desarrollada en los agravios comparativos. Cualquier diferencia de trato generará, sin duda, un malestar difícil de suavizar.

-Autoexigirse menos que se exige a los otros. Imagina un jefe que exige puntualidad y llega cada día tarde. Este tipo de jefes sólo manda con autoritarismos.

-Dejar de formarse: sin caer en la diplomitis toda persona responsable de un equipo ha de estar al día en las nuevas técnicas. El trabajo de cada día forma mucho, tanto o más que la formación teórica. Lo mejor es combinar ambas en un constante feed back.

-Pensar que la culpa es de los otros. Aceptar nuestras imperfecciones nos molesta. Un jefe se ha de cuestionar los propios errores y aceptar la autocrítica. Haciéndolo mejorará.

-Ser blando es sinónimo de incompetente. Esta forma de mandar es propia de las personas inseguras. Los jefes blandos generan colaboradores sin autoexigencia.

-Amonestar culpando. No se ha de pasar la factura de lo que está mal hecho. El colaborador ha de tener la oportunidad de explicarse y seguidamente se le han de hacer ver las consecuencias de su actuación incorrecta, marcando una nueva línea de colaboración hacia el futuro con el correspondiente seguimiento.

-Criticar y/o sobreproteger. Tanto la crítica como la sobreprotección exagerada anula a las personas. No permite que crezcan. Hace gente insegura. Estos colaboradores nunca asumen responsabilidades.

-Dar confianza. No es imprescindible dar mucha confianza para que los colaboradores se sientan reconocidos socialmente, al margen del trabajo. Para dar más, siempre se está a tiempo. Quitarla es más difícil y problemático. Crea asperezas.

-Navegar al viento de los trabajadores pendientes. Un jefe ha de saber en todo momento qué es lo que tiene pendiente, diferenciando lo urgente de lo importante. Es básico tener el trabajo planificado. No hacerlo es ir al fracaso seguro.

Querer hacerlo todo personalmente. La delegación bien administrada y controlada es una de las piezas claves del puzzle del éxito.

Para finalizar, recuerda que quien manda mal no manda aunque mande.

¿Cómo enseñas?

  1.  Estás al servicio de tus alumnos pero ellos no lo están al tuyo.
  2. ¿Tienes espíritu de autocrítica? Es el punto de mira para hacerlo mejor que ayer y no tan bien como mañana.
  3. Ama a tus alumnos apasionadamente, sólo así tu enseñanza será como la simiente en la tierra fértil.
  4. ¿Te gustan las personas? “Todos” tenemos cualidades, pero se trata de desarrollar las de tus alumnos.
  5. Flexibilidad y disciplina. Difícil combinación pero si lo consigues eres un / a primera espada.
  6. Objetivo: aprender cómo aprender. Ésta, y forjar personas honestas y consecuentes porque estas han de ser tus metas.
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